Para resumir mi experiencia durante la realización del tratamiento de la criolipólisis diré que en ningún momento se me hizo largo o pesado.

Llegué al centro, me recibieron y enseguida se ocuparon de mí. Proceso habitual, supongo: toma de medidas, peso, realización de fotos, reproducción de la zona abdominal (en mi caso) en unas láminas transparentes donde indican cada uno de los lunares, granitos, marcas o lo que fuera de mi anatomía y directamente pasas a la sala donde te hacen la crío.

Te instalas, te tumbas y no te falta de nada: ordenador con conexión a internet, café o zumo, aire acondicionado y empieza la función: En primer lugar te aplican un apósito embebido en un producto que está más bien fresquito sobre la zona a tratar, y sobre esta tela/trapo se coloca el cabezal de la máquina que inmediatamente te succiona. Sientes un frío intenso localizado en el punto succionado que es perfectamente soportable y no doloroso. Tal vez sí indicar que en algún momento de la hora que estás más o menos con el cabezal enfriándote la zona lo que noté fue como una especie de calambre, tipo los dolores que puedo tener en los ovarios cuando estoy con la regla, pero no es permanente, dura poco. Del resto del proceso no puedo decir mucho más porque aproveché para enviar un montón de e-mails a clientes y para ver una película en el ordenador mientras tanto. Evidentemente no te puedes mover pero… no es molesto.

Me vinieron a ver en varias ocasiones para comprobar que estuviera bien y que no necesitaba nada. Y de todos modos, tenía un llamador para avisar al personal si en algún momento era yo quien quería avisarlos de algo. Hacía tiempo que no tenía a varias personas pendientes de mí, ¡hasta fue terapéutico!

Después, me limpiaron, me vestí y me marché y mi vida fue absolutamente normal. Al día siguiente estuve bañándome en el mar y por supuesto no se notaba nada de lo que me habían hecho. Con esto simplemente pretendo decir que no hay ninguna contraindicación ni molestia a posteriori. Lo único que la zona se me quedó insensibilizada entre dos y tres semanas. Era como si tuviera un corcho en lugar de abdomen. Pero como digo es una sensación. Eso no lo nota nadie. Además, ya me habían avisado de algo similar así que no me sorprendió. Un día, simplemente, volví a sentirme como antes.

En cuanto a los resultados en mi caso empecé a notarlo al tacto al mes. Si me pellizcaba la zona se notaba claramente que la capa de grasa era más fina. Físicamente lo noté a los tres meses aproximadamente. La misma ropa de antes del proceso no me aprieta como entonces. Mi peso no ha variado. Sin embargo sí que intento llevar una vida “ordenada” en la que intento no comer grasas, hacer ejercicio (sin matarme en el gimnasio porque no tendría tiempo para ello) y, en fin, yo estoy satisfecha.