¿Te ha aparecido un punto rojo o morado en la piel que no desaparece con el tiempo? ¿A veces sangra y no sabes si deberías preocuparte? Podría tratarse de un angioqueratoma. Pero antes de sacar conclusiones precipitadas, es importante entender bien de qué se trata. ¿Es algo serio? ¿Hay que tratarlo? ¿Es contagioso? Sigue leyendo y te lo explicamos con palabras sencillas.
¿Qué son los angioqueratomas?
Los angioqueratomas son pequeñas lesiones vasculares de color rojo oscuro, púrpura o incluso azulado que aparecen en la piel. Se forman por la dilatación de pequeños vasos sanguíneos cerca de la superficie, junto con un engrosamiento de la capa externa de la piel (queratina).
Estas lesiones suelen tener forma redonda u ovalada y, en la mayoría de los casos, no causan dolor. Algunas personas descubren que tienen un angioqueratoma por casualidad, al notar un pequeño bulto o mancha al tocarse o al mirarse en el espejo.
¿Dónde pueden salir?
Aunque pueden aparecer en distintas partes del cuerpo, hay algunas zonas donde son más comunes:
- Zona genital (escroto en hombres y labios mayores en mujeres)
- Muslos o ingles
- Abdomen o parte baja del tronco
- Pies y piernas
Cuando aparecen en la zona genital, suelen generar más preocupación por su localización, pero siguen siendo benignos.
¿Por qué se forman?
La causa exacta de los angioqueratomas no siempre es clara, pero hay varios factores que pueden influir:
- Presión o fricción crónica: por ejemplo, por ropa ajustada o traumatismos repetidos.
- Envejecimiento de la piel: es más común a partir de los 40-50 años.
- Problemas circulatorios: como varices o hipertensión venosa.
- Factores hereditarios o enfermedades raras, como la enfermedad de Fabry, aunque esto es poco frecuente.
En muchos casos, simplemente aparecen sin causa aparente, lo cual puede resultar desconcertante para quien los nota por primera vez.
¿Son peligrosos los angioqueratomas?
No. Los angioqueratomas no son cáncer ni evolucionan a cáncer. Tampoco son contagiosos. No representan una amenaza para la salud en la mayoría de los casos.
Sin embargo, pueden:
- Sangrar con facilidad al rascarse o rozarse.
- Aumentar de tamaño lentamente.
- Generar ansiedad por su aspecto o localización.
Por eso, aunque no sean graves, sí es recomendable que un dermatólogo los evalúe, sobre todo si:
- Son nuevos o han cambiado con el tiempo.
- Aparecen en gran número.
- Se localizan en áreas íntimas y afectan a tu tranquilidad o autoestima.
¿Cómo se diagnostican?
El diagnóstico suele ser clínico. Es decir, el dermatólogo puede identificarlos solo con mirarlos y palparlos. En casos dudosos, puede ser necesario hacer una dermatoscopia (una lupa especial para ver la lesión con más detalle) o incluso una biopsia para descartar otras afecciones.
¿Cómo se tratan los angioqueratomas?
Si no causan molestias ni preocupaciones estéticas, no es obligatorio tratarlos. Pero si sangran, molestan o afectan emocionalmente, se pueden eliminar con distintas técnicas:
Láser vascular
Uno de los métodos más eficaces. El láser destruye los vasos dilatados sin dañar la piel circundante. Es rápido y apenas deja marcas.
Electrocoagulación
Se aplica corriente eléctrica para eliminar el tejido afectado. Puede necesitar anestesia local.
Crioterapia
Consiste en congelar la lesión con nitrógeno líquido. Es un método menos utilizado para angioqueratomas, pero efectivo en algunos casos.
El tratamiento dependerá del número, tamaño y localización de las lesiones, así como de las preferencias del paciente.
¿Cuándo acudir al dermatólogo?
Aunque los angioqueratomas son benignos, siempre es recomendable consultar si notas cambios en tu piel. Algunas lesiones que parecen inofensivas pueden confundirse con otras enfermedades. Además, solo un especialista puede darte un diagnóstico certero y tranquilidad.
Consulta si:
- Aparece una lesión nueva que no tenías.
- Una mancha sangra sin motivo.
- Hay cambios en tamaño, color o forma.
- Aparecen muchas lesiones en poco tiempo.
Lo que debes recordar
Los angioqueratomas pueden parecer alarmantes al principio, pero en la mayoría de los casos no son graves. Lo importante es no ignorar cualquier cambio en la piel y acudir a un dermatólogo si tienes dudas.
Recuerda: no es cáncer, no es contagioso y se puede eliminar si te molesta. Saber lo que tienes es el primer paso para dejar de preocuparte.
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