Un botiquín de verano, aunque pequeño, si está correctamente surtido puede solucionar de manera rápida muchos problemas. En concreto, puede ser positivo incluir en él una crema de cortisona (hay muchas marcas de efectividad similar); un antihistamínico (cetirizina, loratadina, elastina etc.); un antiinflamatorio (por ejemplo, ibuprofeno) y una crema con antibiótico.

Las personas alérgicas que viajen a países sin cobertura sanitaria deberían llevar corticoides en pastilla o con jeringa. Y en casos extremos, (historial de reacciones alérgicas graves), adrenalina subcutánea (bajo prescripción médica).

Es importante no olvidar uno o varios envases grandes de crema protectora factor 30 o mayor. Como cantidad orientativa para cada aplicación, un adulto medio tendrá que darse cada vez (no cada día) la medida de un vasito de licor.