Los autobronceadores son una buena opción para estar morena/o de forma rápida sin tener que pasar horas tomando el sol y sin tener que ir al solarium.

La dos principales ventajas de estos productos son que:

    • No producen arrugas.
    • No aumentan el riesgo de cáncer de piel.

El bronceado se consigue gracias a la dihidroxiacetona (DHA). Este pigmento que se encuentra en los autobronceadores, tiñe únicamente las capas superficiales de la piel. Con el paso del tiempo la piel se va descamando y el color irá desapareciendo, por lo que el producto debe aplicarse periódicamente si se quiere mantener el color.

Para aplicarse el autobronceador es necesario realizarse previamente un peeling para exfoliarse la piel. De esta forma, se evita que a la hora de aplicarse el producto queden zonas más pigmentadas que otras. Para acertar con el color deseado, es importante tener en cuenta:

Concentración de DHA en el autobronceador. Cuanta más alta concentración de DHA, más color.

Grosor de la piel. Cuanto más gruesa la piel, más color.

La frecuencia de aplicación varía en función del tono que queramos conseguir, pero suele realizarse cada 2-4 días

La acidez de la piel o pH. Cuanto más equilibrado es o más cercano a pH5, más sensación de moreno produce.

Es importante tener en cuenta que el autobronceador no protege de los rayos ultravioleta. Es simplemente un pigmento que actúa sobre la capa superficial de la piel, no aumenta la melanina. Por lo tanto, las personas que utilicen autobronceador, deben aplicarse crema de protección solar.