A la gente en general y a los posibles clientes de la Clínica Dermitek en particular:

Solo conozco un procedimiento de ese equipo y es porque lo he padecido.

Sea por lo que fuere (hay muchas varices en mi familia y estuve escayolado de esa pierna 40 días), el caso es que me encontré a los 50 años con un enorme ovillo varicoso en la pierna y dos gruesos cordones que subían por el muslo hasta casi la ingle.

Fui dejándolo hasta que un amigo traumatólogo me amenazó con intervenirme de una lesión de columna a los 60. Y ahí se me encendieron las alarmas (cirugía importante, reposo amplio, posibilidad de tromboflebitis, con mis varices…) importantes riesgos a la vista. Y decidí abordar el asunto de la mejor manera posible.

Se me ofrecía un procedimiento con anestesia epidural, con sus problemillas, y 15 ó 20 días de baja, que me venían francamente fatal.

Conocía el tratamiento por mi antiguo trabajo “Los procedimientos intervencionistas por Radiología y por Ecografía”. No en vano, el mismísimo alcalde Sr. Azcuna me había enseñado el procedimiento para introducir catéteres en cualquier arteria o vena allá por los últimos años 70.  Los colegas de Dermitek me explicaron el procedimiento.

Para mí, elegir entre Intervención Quirúrgica o Intervencionismo Radiológico (en este caso Ecográfico, todavía mejor pues no hay radiación) fue muy fácil.

Bastante animado, me pedí una cita. Y la tarde libre en la empresa.

Me hice unas fotos de toda la pierna porque sé de la tendencia que la gente tenemos a olvidar los detalles del propio padecimiento. (Cinco años después de una semana de terrible cólico renal,  ¡muchos pacientes no recuerdan de qué lado fue!). No sabía que ellos las hacen siempre.

Tardaron más de una hora. Más de lo habitual porque, siendo colega entendidillo, se prodigaron en explicaciones de lo que iban haciendo. El procedimiento se sobrelleva con absoluta naturalidad. El padecimiento es mínimo por decir algo.

Pero más me sorprendió cuando, al despedirme, me mandaron caminar media hora mínimo.

-¿Y máximo? –pregunté yo.

-Lo que quieras.

-Vale.

Y me fui a andar. Diez minutos acompañado, por si las moscas.

Aproveché el resto de la tarde libre para algo que tenía pendiente. Y desde la plaza de San José, por el parque de Dña. Casilda hasta las plazas de Rekalde y la Casilla, me visité todo lo que estaba a mi alcance del concurso de jardines del Ayuntamiento, disfrutando de los bonitos jardines y pasmado ante los más vanguardistas. Delicioso.

Y el día siguiente, media compresiva, unas pastillas y a trabajar con total normalidad.

A parte del trato, las instalaciones, el procedimiento, la continuidad laboral y todo lo demás, la impresión que me ha quedado es que salté un obstáculo en mi salud que veía problemático, con absoluta sencillez y facilidad.

No tengo idea de cómo hacen otros procedimientos en la Clínica pero me inspiran confianza.

Que es por lo que escribo esta carta de reconocimiento y agradecimiento al equipo.

 Dr. Luis Larrea, Jefe de Servicio de Radiología del Hospital de Cruces, Bilbao.