Protectores solares. Qué son, para qué sirven y cómo actúan

Protectores solares. Qué son, para qué sirven y cómo actúan

Los filtros o protectores solares aplicados sobre la piel son una de las formas de protección solar más utilizadas. Estos productos tienen la función de evitar el paso de la radiación ultravioleta.

Los fotoprotectores actuales están compuestos por una mezcla de componentes que se pueden agrupar en dos grandes grupos según su mecanismo de acción. Unos son los compuestos físicos (el dióxido de titanio es el principal) y otros son compuestos químicos (existe una amplia variedad de compuestos). Los físicos actúan “como una pantalla”, reflejando y dispersando la radiación, y los filtros químicos “la absorben”. Los ingredientes físicos son responsables del color blanco que se queda en la piel, debido a que son partículas metálicas gruesas.

La mayoría de los protectores solares del mercado contienen una mezcla de productos físicos y químicos. Esto es debido a que ninguno de los filtros protege de manera individual contra todo el espectro de radiación UVB y UVA. Además cada compuesto químico debe estar presente con una concentración determinada, por seguridad. Existen algunas pocas cremas hechas exclusivamente con filtros físicos, especialmente formuladas para alérgicos a algunos componentes químicos, pero resultan ser cremas blancas gruesas, y difíciles de extender.

Para los bebes menores de 2 años, se recomienda fotoprotectores sólo físicos y sin perfume aunque lo mejor es no exponerlos al sol directamente, ponerles ropa y utilizar sombrilla en el cochecito.

Cantidad de protector aplicado y grado de protección de los protectores solares

Las pruebas en laboratorio para testar los fotoprotectores están realizadas con 2 mg de producto por cm2 de piel. Sin embargo se ha demostrado la gente se aplica unos 0,5 mg/cm2, un cuarto menos de lo necesario, con lo que realmente no está consiguiendo la protección que indica la etiqueta. Se calcula que para un cuerpo medio se debería aplicar unos 35 mg, que equivalen, aproximadamente, a unas 6 cucharadas de café, 2 cucharadas soperas, o un vasito de licor. Como quizá pueda ser difícil calcular esta cantidad una vez que se está fuera de casa, normalmente en un entorno natural, es aconsejable que nos quede una capa blanca bien visible en la piel. El mensaje es claro: “debemos aumentar la cantidad de producto si queremos estar bien protegidos”.

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¿Qué tipo de protector y cuándo hay que aplicarlos?

Se recomienda utilizar fotoprotectores con un FPS 30 o mayor y que sean de “amplio espectro”, es decir, que cubran contra los dos tipos de rayos dañinos UVA y UVB. Debe aplicarse 30 minutos antes de la exposición, volviéndolos a aplicar cada 2 horas La reaplicación es necesaria después de bañarse y de sudar en exceso, pues parte del producto se va con el agua o el sudor. Un fotoprotector resistente al agua debe ser capaz de aguantar 2 baños de 20 minutos sin desaparecer, aunque éstas son pruebas hechas en laboratorio, con una cantidad mayor y sin moverse demasiado.

Las horas más peligrosas para la piel, y por tanto, las más susceptibles de provocar daños (visibles o invisibles), son las que ocupan las horas centrales de la jornada, entre las 11 del mediodía y las 4 de la tarde. En ese periodo, la exposición al sol, incluso con fotoprotectores, está desaconsejada y se debe buscar la sombra. Además es preciso que la gente sepa que aunque no se hagan visibles las quemaduras solares, no significa que no haya daño solar.

Envases y formas de aplicación

En cuanto a los excipientes que emplean los fotoprotectores para facilitar su aplicación sobre la piel, se ha avanzado mucho en los últimos años. Existe la posibilidad de emplear fotoprotectores sin grasa, también conocidos como “oil free”. Es algo que valoran la mayoría de las y los pacientes, especialmente el público masculino, menos habituado a cremas y también los pacientes con piel grasa o acné.

El modo de aplicación, con difusores y sprays, también se está ampliando, y es interesante porque al aplicarse más rápido, la gente se lo aplica más. En los estudios científicos realizados hasta la fecha no se ha visto que uno u otro excipiente afecte la eficacia del fotoprotector, aunque sí es importante señalar que el fotoprotector debe crear una película densa sobre la piel en todos los casos. En cuanto a la caducidad, debe observarse si viene reflejada en el envase. De no ser así, la vida útil del fotoprotector suele establecerse en unos dos años.

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