El láser fraccionado permite alisar la piel para mejorar las marcas y cicatrices, así como las arrugas. Esto lo consigue tratando múltiples columnas (puntitos) de piel de micras de diámetro que generarán nuevo colágeno, dejando piel sin tratar alrededor. La piel sin tratar favorece la rápida recuperación en pocos días.

¿Qué son los láseres fraccionados? ¿Cómo trabajan estos láseres?

Son un grupo innovador de láseres que tratan mediante calor pequeños puntos microscópicos de piel en cada sesión. Dejan piel sin tratar en medio lo que hace que la recuperación sea muy rápida y el tratamiento, poco agresivo. Sumando todos los puntitos tratados, se trabaja en cada sesión un 20 ó 25% de la piel. Se suelen realizar varias sesiones.

¿Qué tipos de pacientes se pueden beneficiar de ellos?

Dos tipos de pacientes son los candidatos ideales: aquéllos con arrugas y piel envejecida, pues alisan las arrugas y aportan una piel tersa; y en segundo lugar, los pacientes con cicatrices de acné. En este último caso, los pacientes han sufrido mucho primero por su acné y después por sus secuelas y ahora tienen una herramienta para tratarlo, que tiene la ventaja de ser un tratamiento no agresivo ni quirúrgico.

¿Qué ventajas ofrecen frente a otros láseres?

La forma de actuación de los láseres fraccionados proporciona dos ventajas: la primera, que son tratamientos no quirúrgicos, de unos 30 minutos de duración; la segunda, que después del tratamiento se puede hacer vida normal.

¿Cuántas sesiones son necesarias?

Para el tratamiento con láseres fraccionados son necesarias varias sesiones para cubrir el 100% de la piel; habitualmente entre 3 y 5 aunque hay variaciones individuales.

¿Cuándo se empiezan a apreciar los resultados?

La mejoría comienza desde la primera sesión y va aumentando según nos hacemos más sesiones.

¿Qué efectos positivos producen?

La luz del láser trata por un lado la dermis, produciendo nuevo colágeno con efecto tensor, y también trata la capa superficial o epidermis, sustituyéndola con epidermis nueva. Todo ello produce un aspecto de piel más tersa y brillante, uniforme. Las arrugas y cicatrices se suavizan, se alisan y pierden profundidad.