Dra Nerea Landa. Existe una afluencia cada vez mayor de niñas de 12 a 14 años que desean empezar con láser sus primeras depilaciones. Son hijas de madres que han sufrido los sistemas tradicionales como la cera y no desean lo mismo para sus hijas. Asimismo, también ha aumentado la demanda paralela de adolescentes chicos de 15 ó 16 años acomplejados por exceso de vello.

También tenemos casos de niños y niñas con hipertricosis que ya desde los 8-9 años tienen mucho pelo y sufren burlas de sus compañeros en las actividades deportivas de los colegios como la piscina. Las madres y padres tiene inquietudes y sobre todo no saben cuando conviene empezar. El vello no aparece al mismo tiempo en todos lo/as jóvenes. Las madres de estas niñas y niños están preocupadas y tienen muchas dudas sobre si es adecuado realizar la depilación láser a edades tan tempranas y sobre la seguridad de los tratamientos. Efectivamente, existe un rango entre los 10 y los 15 años en los que el pelo va surgiendo. Con la misma edad, una chica puede carecer totalmente de vello y otra puede tenerlo completamente desarrollado.

No se puede empezar en todas las zonas y en todas las personas que lo deseen. Las axilas y algunas zonas de las medias piernas suelen tener un buen resultado si el pelo tiene el grosor adecuado; sin embargo, en otras zonas está desaconsejado comenzar precozmente. La cara (patillas, cuello y zona mandibular) es una de las zonas , pero no a única , donde se tener mucho cuidado antes de empezar y acudir a un experto pues en ocasiones ocurre el llamado efecto paradójico o estimulación de pelo por láser.

Sin embargo, con un protocolo y la experiencia adecuada, la depilación láser en niñas y adolescentes es posible, el resultado es bueno y evita los inconvenientes de la cera y cuchillas. Es más, una vez han empezado con el láser adecuado, no hace falta depilarse con otros sistemas y se puede estar 2-3 meses sin necesidad de depilarse porque no hay pelo. Por otro lado, la depilación láser no sólo se aplica por comodidad, sino que sus indicaciones se extienden también a la solución de pelos enquistados –pseudofoliculitis- fístulas sacras y numerosos complejos derivados de la aparición excesiva de vello en cara o cuerpo en una etapa como la infancia y la adolescencia en la que el aspecto físico es crucial para la autoestima.