Arkaitz Castañeda. Es muy común, debido a problemas de espalda y la necesidad de fortalecerla, que los médicos nos aconsejen nadar. Pero es necesario aclarar que, colocarnos en el agua boca abajo retorciendo nuestro cuello en cada respiración no es ni mucho menos beneficioso para nuestra espalda, por lo que deberíamos de tener en cuenta ciertos aspectos a la hora de ir a la piscina a nadar:

– Si no somos capaces de nadar con una técnica correcta, además de no ayudar a nuestra espalda, podemos perjudicarla aún más.

– Los estilos más fáciles y menos agresivos para la columna vertebral (si se realizan correctamente) son el estilo libre/crol y el de espalda.

– Siempre deberemos de mantener la espalda recta; el movimiento que se debe de realizar con el cuello para coger aire, es como si mirásemos a un lateral (la barbilla al hombro), pero nunca llevar el cuello hacia atrás.

– Si no somos capaces de nadar manteniendo una técnica correcta, pero queremos aprovecharnos de los beneficios de la natación para fortalecer la espalda, una buena solución, puede ser nadar con un tubo de buceo. Con el tubo nos ahorraremos los difíciles y peligrosos movimientos de las cervicales para coger aire y seremos capaces de nadar varios largos seguidos, pudiendo así fortalecer nuestra espalda de forma segura.

– Antes de arriesgarnos a perjudicar nuestra espalda, pidamos ayuda a un profesional que nos pueda asesorar en aprender una técnica correcta.

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