Cirugía de mamas

Cirugía de mamas 2017-07-12T18:25:29+00:00

Cirugía estética de la mama

La cirugía de aumento de mamas es un procedimiento sencillo y seguro, siempre y cuando se utilicen buenas prótesis y te pongas en manos de expertos cirujanos. Te ofrecemos una nueva figura, natural, con las mejores prótesis y con la ayuda de los mejores profesionales.

La finalidad de las operaciones de estética mamaria es conseguir un volumen y forma de pecho adecuado, simétrico y armónico para cada mujer. Por ello, la cirugía se realiza tanto para aumentar el pecho como para reducirlo.

Fotos antes y después. Cirugía estética de la mama

Vídeo. Cirugía estética de la mama

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Aquellas personas sanas, emocionalmente estables que comprenden los resultados que se pueden obtener tras la cirugía. De manera general, los aumentos mamarios se realizan mediante el implante de prótesis mamarias para mejorar la silueta de la mujer que piensa que sus pechos son demasiado pequeños, para corregir la reducción de pecho que se produce tras algunos embarazos, para corregir una diferencia de tamaño entre ambas mamas o como un procedimiento reconstructivo tras la cirugía oncológica de la mama.

Al igual que la anterior, ha de ser una persona sana y emocionalmente estable. Algunas mujeres con mamas grandes pueden presentar ciertos problemas debido al exceso de peso de las mamas, como dolor de espalda y cuello, irritaciones de la piel debajo de la mama y problemas respiratorios.

Durante la primera consulta, el cirujano plástico evalúa el tamaño y la forma de las mamas, la firmeza de la piel y el estado general de salud de la mujer. Se realiza, además, una exploración de mamas y en algunos casos se solicita un estudio mamográfico.

A la paciente se le explican las distintas técnicas quirúrgicas, se discute el tamaño y la forma que tendrán sus mamas y las opciones o la combinación de procedimientos más adecuados. La paciente debe exponer sus expectativas de manera sincera y franca, para que el cirujano plástico sea también franco y muestre las alternativas disponibles para cada problema, con los riesgos y limitaciones de cada una de ellas.

La cirugía de mamas se realiza en un quirófano, dentro de una clínica u hospital, ya que es una intervención quirúrgica. Esta intervención no debe realizarse en consultas o habitaciones puesto que no disponen de las condiciones de asepsia y equipamiento mínimas. La Administración sanitaria es la que regula qué salas en concreto reúnen las características legales necesarias para obtener la preceptiva autorización como sala de quirófano.

El aumento mamario se realiza a través de una pequeña incisión que se hace, dependiendo de la anatomía del paciente y de las preferencias del cirujano plástico, alrededor de la areola, en el surco bajo el pecho o en la axila. La incisión se diseña para que la cicatriz resultante sea casi invisible.

A través de esta incisión se levanta el tejido mamario, se crea un bolsillo y se coloca la prótesis a la profundidad adecuada. Se colocan unos tubos de drenaje, si son necesarios, que se retirarán en unos días y un apósito o un vendaje sobre las mamas.

El procedimiento dura entre 1 y 2 horas.

En el caso de los aumentos mamarios, la colocación de las prótesis no afecta a la futura lactancia, ya que la glándula mamaria no se ve alterada. En el caso de las reducciones mamarias, dependiendo de cómo sea la operación, las glándulas mamarias se ven afectadas en mayor o menor grado, lo que condiciona en cierto modo la capacidad para dar de mamar; no obstante, es algo que suele ser posible.

Por otro lado, dar el pecho tras una cirugía de mamas puede alterar en parte el resultado estético obtenido inicialmente con la operación.

Depende de cada fabricante. En general, duran entre 15 y 20 años. En cuanto a su aspecto, en el mercado existen unas 10 ó 12 formas diferentes, aunque en su mayor parte se pueden clasificar en dos grandes grupos: redondas y anatómicas.

En lo relativo a su composición, destacan las prótesis texturadas y las de gel de silicona, siempre con las máximas garantías de seguridad y calidad.

Una intervención quirúrgica de reducción mamaria dura entre 2 y 4 horas aunque, en determinados casos, puede alargarse. Existen diversas técnicas, pero generalmente las incisiones tienen forma de ancla, colocándose alrededor de la areola, en una línea vertical hacia abajo desde la areola y en una línea horizontal en el surco que hay debajo de la mama. A través de estas incisiones se extirpa el exceso de piel, grasa y tejido mamario y se recoloca la areola y el pezón en su nueva posición; en determinadas circunstancias, el cirujano puede considerar la posibilidad de asociar una liposucción.

Generalmente, la areola se mantiene unida a sus vasos sanguíneos y a sus nervios, manteniendo la sensación normal o casi normal; sin embargo, en casos de grandes reducciones puede ser necesario separar completamente la areola y situarla en su nueva posición, perdiendo la sensación. Tras la cirugía, se colocan unos tubos de drenaje y un vendaje alrededor de las mamas.

Tras la cirugía de mamas es normal que la paciente se encuentre algo cansada durante unos días, pero se puede hacer vida casi normal a las 24 ó 48 horas después de la intervención de aumento y en unos pocos días más en el caso de la reducción. En ambos casos, la mayoría de las molestias se controlan bien con la medicación y consejos prescritos por el cirujano plástico para el posoperatorio, en el que la paciente es seguida con posterioridad a la cirugía para controlar su evolución.