Lunares

Lunares 2017-07-12T18:25:23+00:00

Es clave un diagnóstico precoz de cualquier cambio de un lunar. Disponemos del suficiente conocimiento dermatológico y de tecnología de vanguardia para asegurar un diagnóstico adecuado. Acude sin falta a un dermatólogo o dermatóloga ante el más mínimo cambio de un lunar.

 

Hay que vigilarse los lunares

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Infórmate sobre los lunares

Los lunares pueden aparecer en cualquier lugar de la piel y todas las personas, independientemente de su color de piel, tienen lunares. Presentan generalmente un color pardo o castaño. Este color es debido a la presencia de células (melanocitos) que contienen el pigmento llamado melanina. Los lunares tienen una amplia variedad de formas y tamaños; pueden ser relativamente grandes y abultados, e incluso algunos pueden tener pelos.

La genética (antecedentes familiares) influye en la predisposición a tener lunares. La mayoría aparecen durante los primeros 20 años de vida, pero pueden seguir surgiendo hasta los 40 años o más. Así, los lunares suelen comenzar a salir en la infancia tras los primeros veranos al sol. También es común que al principio de la adolescencia puedan aparecer muchos a la vez.

En un primer momento, los lunares son lisos y de un color marrón o negro, como una peca. Cuando los años avanzan, los lunares cambian lentamente; la mayoría se vuelven más abultados y de un color más claro, aunque algunos no cambian en absoluto. Algunos, en última instancia, se aclaran lentamente y desaparecen. En otros casos, los lunares se abultan como una verruga e incluso pueden desarrollar un pequeño tallo. Estos cambios son muy lentos, ya que el ciclo de vida de un lunar común es de alrededor de 50 años.

A veces los lunares pueden oscurecerse. Esto puede suceder después de la exposición al sol. Durante la pubertad y el embarazo, los lunares tienden a volverse más oscuros y más grandes, y también pueden aparecer nuevos.

Es importante recordar que los lunares pueden presentar una gran variedad de aspectos. Pueden ser de un color rosado, de un color tostado claro o marrón, e incluso azul negruzco. Pueden ser redondos u ovalados, o su forma puede ser irregular. Pueden ser planos o protuberantes, grandes o pequeños, con o sin pelos, moteados o uniformemente coloreados. Aun así, si la aparición de un lunar te preocupa o si ha cambiado de repente en cualquier sentido, deberías consultar a un dermatólogo.

Se ha demostrado que ciertos lunares tienen un riesgo más alto de volverse cancerosos. Los lunares que aparecen al nacer (nevus congénito), si son muy grandes, tienen mayor riesgo. También la presencia de un especial tipo de lunar, conocido como “displásico”, puede ser una señal de advertencia de un posible desarrollo de cáncer de piel. Estos lunares son más grandes que el término medio y de una forma irregular. Tienden a presentar un color desigual, con marrones mezclados con negros. Igualmente, muestran una tendencia a aparecer, aunque no siempre, en determinadas familias.

Un aumento en la exposición al sol también es considerado como un factor que incrementa la incidencia del cáncer de los lunares. Los lunares planos en las palmas, plantas del pie y genitales no son tan peligrosos como alguna vez se pensó. Los estudios han mostrado que un gran porcentaje de gente entre 20 y 30 años tiene al menos un lunar plano en estas áreas. La malignidad (transformación cancerosa) es poco común tanto en éstos como en la mayoría de los otros lunares.

Si una persona observa fijamente su piel, puede reparar en muchas áreas oscuras que no son lunares. Las pecas son muy comunes. A diferencia de los lunares, éstas raramente se hacen más grandes. Las pecas se acentúan por la exposición al sol y pueden desaparecer completamente en invierno. Mientras los lunares pueden aparecer en cualquier lugar de la piel, las pecas generalmente están limitadas a las áreas expuestas al sol, como la cara. Los rubios y los pelirrojos se llenan más fácilmente de pecas.

Cuando una persona adulta llega a la mediana edad, puede adquirir otras áreas pigmentadas que no son lunares ni pecas. Por ejemplo, las manchas marrones del tipo de las verrugas que aparecen en la cara o en el tronco, que presentan un aspecto como si estuvieran pegadas en la piel, probablemente son queratosis seborreicas. En otros casos, pueden aparecer múltiples manchas en las manos, antebrazos, escote y cara. Si son pequeñas y de color pardo, se llaman lentigos solares y salen con la edad. Estos dos tipos, lentigos solares y queratosis seborreicas son fácilmente distinguibles por un dermatólogo.

 

Tratamiento médico de los lunares

Las manchas que justifican la preocupación médica incluyen a aquellas que de repente cambian de tamaño, forma o color, las sangrantes, que pican o se vuelven dolorosas. Otras pueden requerir atención por razones sociales o estéticas. La inmensa mayoría de los lunares y las otras manchas explicadas en este apartado (lentigos, pecas, etc.) son benignos y difícilmente serán una amenaza para la salud de la persona que las tiene. Sin embargo, si una persona nota que un lunar no sigue el patrón esperado, lo más conveniente es consultar a un dermatólogo, quien puede determinar si el lunar es benigno o puede querer tomar una biopsia y estudiarlo al microscopio para asegurarse de ello.

Signos de advertencia en un lunar: signos ABCD

El melanoma es el tipo de cáncer de piel más peligroso y deriva de los lunares. Suele presentarse como una mancha negra o marrón oscura con bordes irregulares. Para detectar precozmente un melanoma es importante examinar la piel regularmente.

Las personas de riesgo para desarrollar cáncer de piel tipo melanoma son las personas de piel blanca y que se queman fácilmente al sol, las que tienen muchos lunares, las que han padecido quemaduras solares importantes o numerosas en la infancia o adolescencia y las que tienen antecedentes familiares de melanoma.

Es muy aconsejable consultar al médico si alguno de los lunares o manchas oscuras presenta alguna de las siguientes características, sobre todo, si cambia de repente o rápidamente en el intervalo de unos meses a un año:

  • Asimetría: una mitad es distinta de la otra mitad.
  • Borde irregular: bordes aserrados mal circunscritos.
  • Color variable de una zona a otra: presentando tonos marrón claro y oscuro, y a veces, blanco, rojo o azul.
  • Diámetro grande: generalmente, mayores de 6 mm.

Recomendación general de prevención

La mayoría de los lunares causan pocos o ningún problema. Pero generalmente, un lunar puede preocupar a una persona porque sea antiestético, molesto o cambiante. Si se observa cualquier indicio de cambio, o se desea que un lunar sea eliminado por razones estéticas, consulta a un dermatólogo.

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