Continuando con nuestra labor informativa sobre fotoprotección , os hablamos del índice o factor de protección y cuál es el adecuado.

sunscreenEl índice de protección solar indica el tiempo que una persona puede estar al sol sin quemarse. En un ejemplo teórico, si una persona se quema después de estar 10 minutos al sol, con un protector de índice 20, se quemaría en 200 minutos (un FPS 10 por 20 minutos); pero esto sólo ocurre en laboratorio pues en la práctica no nos aplicamos la cantidad adecuada ni las veces adecuadas y además, cada piel es diferente.

Aún así, la relación no es exponencial, de forma que un factor 30 no protege el doble que uno del 15. Existe un “tope” en la capacidad de filtración de forma que actualmente no existe el fotoprotector total, que filtre el 100% de la radiación, sino una fotoprotección máxima o muy alta que es el factor 50. A partir del factor 20, empieza a haber un efecto meseta en su eficacia protectora, a partir del cual aunque el número aumente mucho, la fotoprotección aumenta muy poco. De esta forma, por ejemplo, entre un fotoprotector del 25 y uno del 50, hay sólo alrededor de un 2 ó 3% más de fotoprotección.

Es importante resaltar que el índice de protección marcado en la etiqueta se refiere a la protección frente rayos ultravioleta B, y no frente a los rayos ultravioleta A, para los que no existe una medición consensuada. Sin embargo los fotoprotectores actuales deben proteger contra ambos tipos de rayos (UVB+UVA), lo que se conoce como fotoprotectores de “amplio espectro”. Como norma de la Comisión Europea, actualmente, un tercio de la protección UVB de los fotoprotectores debe ser contra UVA; por ejemplo, en un fotoprotector con un FPS 30 (para UVB), habrá de tener un índice de protección 10 para rayos UVA.

Actualmente la tendencia es hacer las cosas menos confusas para las personas, por lo que los protectores solares se clasifican en una escala de “protección baja” (FPS o índice de 6 a 10), de “protección media” (de 15 a 25), de “protección alta” (FPS de 30 a 50), y de “protección muy alta” (FPS 50+). Todos los laboratorios lo van incorporando progresivamente y lo añaden en la etiqueta bajo el número o índice.

¿Qué tipo de protector y cuándo hay que aplicarlos?

Se recomienda utilizar fotoprotectores con un FPS 30 o mayor y que sean de “amplio espectro”, es decir, que cubran contra los dos tipos de rayos dañinos UVA y UVB. Debe aplicarse 30 minutos antes de la exposición, volviéndolos a aplicar cada 2 horas. La reaplicación es necesaria después de bañarse y de sudar en exceso, pues parte del producto se va con el agua o el sudor. Un fotoprotector resistente al agua debe ser capaz de aguantar 2 baños de 20 minutos sin desaparecer, aunque éstas son pruebas hechas en laboratorio, con una cantidad mayor y sin moverse demasiado.

Las horas más peligrosas para la piel, y por tanto, las más susceptibles de provocar daños (visibles o invisibles), son las que ocupan las horas centrales de la jornada, entre las 11 del mediodía y las 4 de la tarde. En ese periodo, la exposición al sol, incluso con fotoprotectores, está desaconsejada y se debe buscar la sombra. Además, es preciso que tengáis en cuenta que aunque las quemaduras solares no se hagan visibles, no significa que no haya daño solar.

Envases y formas de aplicación

Se ha avanzado mucho en los últimos años en cuanto a los excipientes que emplean los fotoprotectores para facilitar su aplicación sobre la piel; también existe la posibilidad de emplear fotoprotectores sin grasa, también conocidos como “oil free”, que es algo que valoran la mayoría de las y los pacientes, especialmente el público masculino, menos habituado a cremas y también los pacientes con piel grasa o acné.

El modo de aplicación, con difusores y sprays, también se está ampliando, y es interesante porque al aplicarse más rápido, la gente se lo aplica más. En los estudios científicos realizados hasta la fecha no se ha visto que uno u otro excipiente afecte la eficacia del fotoprotector, aunque sí es importante señalar que el fotoprotector debe crear una película densa sobre la piel en todos los casos. En cuanto a la caducidad, debe observarse si viene reflejada en el envase. De no ser así, la vida útil del fotoprotector suele establecerse en unos dos años.